¿Cómo cambiar el rodapié?

A la hora de renovar alguna habitación del hogar, además de elegir un nuevo color de pintura para las paredes también es interesante cambiar el rodapié en la línea del diseño elegido. Llamamos rodapié a la banda horizontal que se instala en la parte inferior de la pared y que tiene como objeto adornarla y protegerla.  

Cambiar el rodapié es muy sencillo. Lo mejor es emplear masilla de montaje. Lo primero es medir todo el perímetro de la habitación y recortar las piezas a medida. En el caso de los extremos juntos a la puerta, haremos cortes rectos, mientras que en las esquinas los cortes serán en ángulo.

Cuando ya tengamos todos las piezas, extenderemos bien la masilla en cada una de ellas y presionaremos contra la zona de la pared en la que la queremos colocar. Para obtener una mayor sujeción, golpearemos con un mazo de goma.

Una alternativa a la masilla son los clavos. Lo mejor es que los clavos sean de acero y se recomienda instalarlos a unos 40 centímetros de distancia entre ellos.

Los clips es otra opción bastante común para fijar el rodapié. Para estos casos, se atornilla al ras del suelo los clips por todo el perímetro de la habitación y se encajan las piezas del rodapié debidamente cortadas.

Si el rodapié está fabricado con cerámica, el material más eficaz será cemento cola. Procederemos de la misma manera que en el caso de la masilla de montaje, retirando el sobrante con una espátula una vez fijado.

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